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Después de varios intentos y de mucho pensarlo, al final me he decidido: voy a escribir. ¿El qué? Eso no lo sé, sólo voy a darle a la tecla y a soltar lo que me pase por la cabeza.

Hay días en los que como sin parar, no duermo, me tiro todo el día en el sofá viendo Netflix, veo todas las horas del reloj marcadas en la madrugada, estoy inquieta, no paro de inventar planes para no estar en casa, cambio de opinión constantemente...y cuando estoy en casa y tengo ese "pellizquito" en el estómago, sólo sé callarlo con comida...

Intento organizarme y llevar al día el trabajo, arrancar con las oposiciones, tener rutina alimentaria...pero rara es la semana en la que no me encuentro inmersa en unos de esos "atracones" que tan comunes son en los últimos 3 años de mi vida. No hace falta que recuerde los tiempos que corren: la etiqueta "Covid" va en al frente de cada una de nosotras, y aunque aparentemente nos haya cerrado la boca, lo llevamos en la retina. También es verdad, que éstas sensaciones están presentes en mí desde antes de Marzo 2020.

Intento llegar a esas "emociones" a través de la terapia, me he iniciado en yoga y cada día me veo más "despierta" y adentrada en mi autoconocimiento, pero aún así, ahí sigo, recurriendo a las mismas conductas tóxicas cuando no sé gestionar algo o me llama esa "soledad" o ese vacío que no sé como llenar.

Hoy es uno de esos días de introspección, de mirar hacia dentro y de parar y sentir ese malestar que tan poco queremos escuchar, hoy me he sentado y lo estoy acompañando, intentando sacar los "para que", intentando no recurrir a la comida para callar por un rato ese malestar que sale cada dos por tres. Y aquí estoy, intentando poner en práctica otro recurso: la escritura.

Ya me lo decía mi terapeuta: "María José, ¿por qué no escribes?; puede ayudarte a poner tus ideas en orden, a ir quitando esas capas a la cebolla y, porque no, ayudar a otras personas que te puedan leer y se sientan en algo identificadas contigo". Y aquí estoy, porque después de mucho tiempo queriéndolo hacer, me lo ha pedido el cuerpo. Me da la sensación de estar escribiendo en un diario, algo intimo con palabras vacías, pero aún así, voy a ser fiel a mí misma  y cuando me sienta mal o tenga necesidad de contar algo, por aquí estaré.

Ya son varias las personas que me han dicho de una forma u otra que soy buena comunicadora, que se me da bien escribir y que al mismo tiempo que me ayudo a mí, puedo ayudar a otras personas al leerme. Así que...¿ por qué no probar?

No sé porqué, pero creo que éste es el principio del camino que me va a llevar a esos para qué y a descubrir poco a poco, que pasa dentro de mí, que es eso que va en piloto automático y en centrifugado.

Éste primer post se lo dedico a ella, María José, mi terapeuta a la que cada día echo de menos y la cual me dio la mano un septiembre de 2017 y no la saltó hasta que me vio crecer( hace un par de meses) y con las herramientas necesarias para iniciar mi camino sola, sin esa "muletilla" que para mí era (y es) ella. 

Aún sigo muchas veces gestionando esa situación como si ella me estuviera escuchando y aconsejando; en el fondo siento que sigue caminando a mi lado, dejó de ser mi terapeuta para ser una buena amiga.

😊


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